DON FRANCISCO ANACLETO ORTEGA SAN ÍÑIGO


Publicado en el Semanario La Comarca de Calatayud el 28 de marzo, el 3 y 10 de abril de 2014.

(Ateca 13/7/1874-Ateca 9/12/1939). Hijo de Desiderio Ortega Ribate, de Ateca, y de Petra San Íñigo, de Calatayud. Fue bautizado en la parroquia de Santa María el 14 de julio de 1874 por el Párroco de la misma mosén Mariano Martínez. Fue padrino Blas Lezaún, de Calatayud, familiar de su madre, seguramente.

Casó con Asunción Lozano Navarro con quien tuvo dos hijos: César y Francisco. Domiciliado en su casa de la plaza General Campos.

Abogado y procurador de los tribunales. Profesor de piano y director de la capilla de la parroquia, compuso el Himno al Árbol.

De centro-derecha. Siendo concejal, en 1905 propuso la colocación de aceras en los números pares de la calle del Río (Goya) desde la casa de Elvira y Juliana Hoyos (esquina de la plaza España) hasta la casa-café de Magdalena Erruz (contigua a la plaza del Mesón).

En 1908, por iniciativa del doctor en medicina don Andrés Hueso, se creó la agrupación recreativa LAZA con el objetivo de impulsar a la sociedad celebrando animados festivales. El propio Hueso fue su presidente; el procurador Francisco Ortega sería el vicepresidente; tesorero se nombró al fabricante Ramón Monreal; para contador fue designado el joven Enrique Bendicho y como secretario al comerciante Domiciano Pérez. Como socio de honor se nombró al diputado Ignacio Garchitorena.

Síndico del Ayuntamiento en 1912. Quedó a cargo de la restauración del arco de la puerta de Ariza junto con el teniente de alcalde Ramón Sémper, obra que no llegaría  a realizarse.

Concejal en 1915, se quejó al consistorio de que la banda de música dirigida por don José Enguita no tocó en la verbena del 17 de septiembre porque pidió 100 pesetas, teniendo que tocar la banda de Aguarón. Pidió que la banda devolviera los instrumentos propiedad del ayuntamiento que tenía y que usaban para tocar en otros pueblos. Los concejales Manuel García y Ramón Sémper le apoyaron, pero Ricardo Gil pidió que quedara el asunto sobre la mesa para su estudio.

Síndico en 1916 fue encargado nuevamente de supervisar la restauración el Arco de Ariza.

En 1924 publicó (Imprenta El Regional, de Calatayud) su Breve reseña histórica de la villa de Ateca, única referencia histórica de la Villa hasta finales de siglo XX. Cuando vio la luz el Semanario La Democracia en 1930, en el número 28 del 14 de diciembre se empezó a publicar por capítulos.

En 1926 residía o tenía una casa en la plaza, pues cuando el 13 de abril el Ayuntamiento estudió la forma de hacer las obras de la alcantarilla desde la calle Libertad (Real) hasta la carretera por azofra, invitó a los afectados a contribuir con un mínimo de 100 pesetas. Los afectados fueron Elvira Hoyos (casa del estanco), Antonio García (casa de La Roya), Francisco Ortega (casa del Sastre) y Victoriano Molinero (casa de Molinero junto al arco de la calle Real). Hizo la obra en 1928 José Lozano García por 2.750 pesetas. La obra consistió en soterrar el dsagüe de las aguas pluviales de la calle Real alargando la alcantariila de la carretera hasta el arco de la plaza, con lo que  las casas citadas se sanearon a costa de perder la planta baja.

Cuando el día 3 de febrero de 1927, festividad de san Blas, con motivo del centenario de la muerte de Francisco de Goya se sustituyó el nombre de la calle del Río por el del insigne pintor, formó parte de la comitiva que recibió a la Junta del Centenario (integrada  por los señores Del Arco, Jiménez Catalán y Ostalé Tudela). La comitiva receptora la integraban: Eufemio Abad, que la presidía como alcalde; Antonio Álvaro, teniente de alcalde; Justo Campos, teniente de alcalde; Antonio Ibáñez; Pascual Gracia, teniente de la Guardia Civil; Julio Ortega, notario y abogado; Ángel Astray, secretario judicial; Fernando Hueso, Manuel Jarabo; Manuel Vigaray; Alfredo Sola; Francisco Ortega; Enrique Bendicho; Nicolás Borja; José Benito; José Galindo e Isidro Benito.

El día 15 de abril de 1931, el primer Ayuntamiento de la II República, en la sesión de constitución, con el alcalde Enrique Bendicho a la cabeza, le nombró Cronista Oficial de la Villa. Este mismo Ayuntamiento elegiría la huerta de Galindo (junto al Mesón de Propios) para hacer el nuevo Grupo Escolar. Francisco Ortega representó a su propietaria, Cándida Galindo del Hierro (hermana de su cuñada Dolores), y en su nombre hizo saber su oposición a que se hicieran las nuevas escuelas en su finca.

Fue Tesorero de los Fondos Municipales durante la segunda República y propuesto para concejal gubernativo. Cuando las elecciones de noviembre de 1933 llevaron a los radicales al ayuntamiento de Ateca, el Gobernador Civil, Elviro Ordiales,  propuso como alcalde a Manuel García Lavilla (Partido Republicano Radical), y a Manuel Sémper Aguilar, Fernando Aguilar Duce, Virgilio Montón Cristóbal y Cástor González Martín (del mismo partido) como concejales. Estos concejales cubrían las vacantes de Manuel Vigaray, Justo Campos, José Duce, José Sánchez Fuentes y José Saldaña (electos en 1931). La constitución del Ayuntamiento se hizo el 24 de abril de 1934. Los concejales socialistas protestaron este nombramiento por considerar que el Partido Radical no tenía representación en Ateca como para que un miembro suyo fuera alcalde, y abandonaron el pleno, junto con Antonio Álvaro (radical-socialista). Antonio Álvaro dimitiría definitivamente al mes siguiente, pero los socialistas, en junio, ocuparon sus sillones por disciplina de partido y para hacer oposición. Las tensiones que se provocaron decidieron a Manuel García a presentar la dimisión y el nuevo gobernador civil, Otero Mirelis, decidió cortar por lo sano y destituyó a los concejales socialistas (Enrique Bendicho, Agustín Ayerbe, Joaquín Tejero y Enrique Moreno) nombrando a Vicente García Hernández, Manuel Campos Duce, y José Bernal, simpatizantes de la CEDA. Para la vacante de Antonio Álvaro nombró a Francisco Ortega San Íñigo que dimitió por incompatibilidad con su cargo de depositario de los Fondos Municipales, sustituyéndole Jesús Millán Montón, de Acción Popular Agraria (integrada en la CEDA). Como Alcalde nombró a Rafael Bosch Fraile, del partido radical.

En un artículo publicado en las fiestas de septiembre de 1934 en el periódico La Voz de Aragón arremetió contra la decisión del Consistorio presidido por Enrique Bendicho (alcalde entre abril de 1931 y septiembre de 1933) de cambiar en el escudo de la villa la leyenda de “Muy Ilustre Villa” por el gratuito de “Muy Noble y Muy Leal Villa”; se lamentaba, también, de la falta de iniciativa para crear industrias y la falta de asociacionismo en los comerciantes que veían impasibles cómo pasaban los autobuses a Calatayud donde los habitantes de los pueblos vecinos iban a hacer sus compras; criticaba la falta de iniciativa de los agricultores que dejaban perder sus cosechas en la vega del Manubles por falta de agua cuando en muchos puntos estaba a dos o tres metros de profundidad y se podía extraer con facilidad; por último, se quejaba de la falta de cultura recordando el atropello que sufrió la imagen de San Blas aquel verano cuando la robaron de la ermita y la arrojaron al río, y echaba de menos la salida de las procesiones y de la Máscara suprimidas durante el ayuntamiento socialista. En otro artículo abogaba por la importancia que tendría para Ateca la declaración de monumento nacional de las dos torres como medida para evitar su deterioro. (El tiempo le daría la razón a Ortega y el comercio decayó notablemente en las décadas siguientes, los agricultores se vieron obligados a paliar la escasez de agua con la construcción de pozos comunitarios o privados y, afortunadamente, la iglesia de Santa María fue declarada Bien de Interés Cultural).

No le sentaron muy bien estas declaraciones de Ortega  al exalcalde socialista, que consideró de tendenciosas, porque, cuando se incorporó como concejal en abril de 1936, propuso y se aprobó retirarle su título de Cronista de la Villa, cargo al que había accedido por propuesta suya en 1931. En junio de 1936, Ortega cesaba, también, como Depositario de los fondos municipales.

En agosto de 1936 fue nombrado nuevamente concejal. Declarado el Movimiento Nacional, el ayuntamiento frente-populista fue destituido y nombrado otro nuevo con José María Florén Santamaría a la cabeza que, tras su desaprobación de los fusilamientos del día 18 de agosto de 1936, fue cesado. Al día siguiente fue nombrado alcalde Rafael Saldaña Pérez con los siguientes concejales; Silverio Lozano García, Vicente Cristóbal Sánchez, José Benito Rivas, Antonio Júdez Sánchez, Ángel Sánchez Fuentes, Vicente García Hernández y Francisco Ortega San Íñigo. En septiembre, por su profesión y cargo de concejal, fue nombrado Juez Instructor para los expedientes disciplinarios “por abandono injustificado del servicio” del secretario del ayuntamiento, Emiliano Bravo Catalán, y del oficial de 2ª Justiniano Millán Trigo.

Pasados los desafortunados primeros meses de la guerra, el consistorio comenzó a funcionar con relativa normalidad y Ortega hizo varias propuestas. Así, en el pleno del 4 de febrero de 1937 (siendo alcalde nuevamente el monárquico Eufemio Abad Hueso) exponía que en una visita de la Junta Superior de Guerra, ésta había propuesto el cambio del nombre de la plaza de la Constitución por otro más acorde a las circunstancias. De momento no se accedió a su pretensión, pero sí se cambió el nombre de la Avenida de Pablo Iglesias por el del General Franco (hoy avenida San Blas), y pasado el verano, se le ponía a la plaza el nombre de España como se había hecho en Zaragoza.

A la muerte del General Mola (junio de 1937) propuso poner este nombre al paseo de La Almacuala (hoy paseo del Prado) y, en octubre, proponía volver a poner en el escudo de la villa la leyenda “Muy Ilustre Villa de Ateca” que siempre había ostentado, propuestas ambas acogidas con agrado por el Consistorio. Además, se lamentó por haber sido privado en mayo de 1936 del título de Cronista de la Villa a propuesta de Bendicho  reclamándolo para sí, y protestó por las acusaciones vertidas sobre él. Por último, pedía que se tomaran medidas para posibles ataques de la aviación, de lo que se encargaría la milicia nacional, compuesta de civiles no movilizados, que tuvo su puesto de vigía en la torre del Reloj.

Fue nombrado vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral para el bienio 1938-1939 quedando Silverio Lozano como suplente.

A principios de 1939 instaba al alcalde para que solicitara de la Academia Aragonesa de Bellas Artes de Zaragoza que se incluyera la torre mudéjar de la parroquia de Santa María en el nuevo catálogo que se estaba formando de monumentos sobre Obras Históricas y Artísticas de España.

En 1939 era miembro de la Junta de Regantes de Ateca la cual solicitaba de la Jefatura de Aguas de la Cuenca del Ebro la inscripción del aprovechamiento de caudales del río Jalón mediante al azud Debajo San Blas basándose en la concordia hecha en 1660 con los regantes de Terrer.

Además de la Breve reseña histórica de la Villa de Ateca, publicó algunos artículos sobre Derecho Civil Aragonés en revistas profesionales: Las sucesiones en Aragón, Revista de Derecho Privado, 1936, y Las substituciones en Aragón, Primera Semana de Derecho Aragonés, 1942.

Falleció a los 65 años de edad y enterrado en el nicho nº 21 del cementerio de San Roque de Ateca.

(FUENTES UTILIZADAS: ÁLVARO BLASCO, J. Javier. Segunda República y represión franquista en Ateca (Zaragoza). Fundación Bernardo Aladrén; BLASCO SÁNCHEZ, Jesús. Pasado y presente de la Muy Ilustre Villa de Ateca. ASPACAR, 2010; MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco. Ateca entre 1800 y 1975. Institución “Fernando el Católico”, 2011: Achivo Parroquial de Ateca).

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