DON MANUEL AZPEITIA BADULES


Notario de Ateca entre 1834 y 1873. Hermano de Bernardino Azpeitia Badules. Fue padrino de su sobrino Florentino Azpeitia Moros.

Alcalde en 1843.

Ese mismo año pertenecía a la Milicia Nacional. A raíz del pronunciamiento antiesparterista, se formó en Ateca el 2 de julio de 1843 una Junta de Gobierno Salvadora representando al pueblo por clases. Fueron sus componentes los siguientes señores: Juan Lozano (como Presidente del Ayuntamiento), Ramón Garcés (por la Milicia Nacional), Manuel Azpeitia (por la Milicia Nacional), Mosén Antonio Salazar (por el clero), Antonio Erruz (por los propietarios), José Pascual Pérez (por los propietarios, Francisco Florén (por los labradores, Ignacio Duce Abad (por los labradores) y José Naya (por el tribunal de 1ª Instancia).

Con 27 socios más constituyó una sociedad minera el 31 de didiembre de 1846 llamada “El Paseo”, continuación de la otra del mismo nombre fundada en 1845, con el fin de explotar la mina de antimonio llamada “Carrascosa” en el paraje del mismo nombre en el término de Ateca y denunciada por Raimundo Erruz.

En 1853 compró la venta de La Toba a don Juan Ignacio Gómez como apoderado de su esposa doña Pabla Palacios, de Ariza.

Alcalde constitucional en 1855. Decretó las primeras Ordenanzas Municipales  que tengamos noticia. Dictó un bando que constituían unas breves pero auténticas ordenanzas. Hechó un bando prohibiendo: Jugar los domingos y días de fiesta a la pelota, ni otro juego, durante el sacrificio de la misa; trabajar los domingos y días de fiesta en público; abrir dichos días la tiendas de ropa y comestibles desde la una a las cuatro de la tarde en los meses de enero, febrero, noviembre y diciembre y, hasta las seis, los demás días del año; jugar ningún día del año a las chapas ni cartetas, ni los demás juegos prohibidos. Como medidas de higiene obligaba a: barrer las calles y fronteras de las casas los miércoles y sábados, además tantas veces como lluvias y nieves produjeran barro que se debía sacar de la población; prohibía arrojar aguas sucias por las ventanas; a los carniceros no se les permitía tener en la misma tabla (mostrador) diversas clases de carnes; los panaderos debían poner una marca a sus productos para conocer su procedencia. A las tabernas obligaba a cerrar dos horas después de anochecido, e informaba que se mantenía el local del repeso o pesillo para que la gente pudiera comprobar que no eran sisados.

También se lamentaba de que no se había podido aplicar la ley desamortizadora de Madoz de los bienes del clero a causa de la epidemia de cólera morbo.

Al año siguiente, siendo aún alcalde, reunió a los alcaldes del Partido para nombrar comisionados que fueran a Zaragoza para asistir al acto de inauguración del inicio de las obras del F.C. de Zaragoza a Madrid por parte del General Espartero en nombre de la Reina Isabel II. Por parte de Ateca (parece ser que los únicos) fueron comisionados el mismo Manuel Azpetia, Ramón Garcés de Marcilla y Pascual Gil.

(FUENTES UTILIZADAS: BLASCO SÁNCHEZ, Jesús. Pasado y presente de la Muy Ilustre Villa de Ateca. ASPACAR, 2010; Archivos Municipal y Parroquial de Ateca).

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