DON PEDRO IBARRETA


Padre del escultor Vicente Ibarreta Benito. Nacido en 1794, tuvo que ser un hombre muy temperamental y patriota, puesto que con tan solo 16 años se alistó como voluntario en el Primer Regimiento de Infantería de la División de Voluntarios de Navarra, aunque desconocemos su hoja de servicios.

En 1830 lo encontramos como maestro de niños de Primera Enseñanza de Ateca y, en este ejercicio, mandó hacer a sus expensas una imagen de la Virgen para la escuela (a la que se le llegó a tener mucha devoción, pues el día de su fiesta se colocaba en la parroquia), y solicitó del Obispo de Tarazona la concesión de indulgencias a quién le rezara, siendo concedidas 40 días a quien con devoción le rezase una salve.

En 1834, la Reina Gobernadora lo nombró subteniente de la sección de infantería de la Milicia Urbana de Voluntarios que se crearon en Ateca durante la primera guerra carlista para guardar el orden y vigilancia de la villa, y preservarla de posibles ataques de tropas facciosas o carlistas. Refundidas las Guardias Urbanas de Voluntarios y la de la Ley (forzosos) en una sola Compañía que constituía la Guardia Nacional al mando de D. Manuel Cejador, siguió como subteniente 1º y, en 1835, era director-instructor de dicha milicia. Tres años más tarde le concedió la Cruz de Primera Clase de la Orden Nacional y Militar de San Fernando en premio por apresar en Bijuesca un grupo de facciosos.

Como consecuencia de su entusiasta defensa de las libertades, que le llevó a participar en Calatayud con sus tres hijos en un tiroteo contra la facción de Cabrera, su casa fue saqueada por los miembros de dicha facción.

En 1837 contribuyó en gran manera en la construcción de un fuerte en el viejo castillo para defender la población.

En los periodos de paz, colaboró en el Ayuntamiento en las mejoras urbanas que se pudieron hacer en tiempos tan convulsivos y, no desaprovechó la ocasión, tampoco, de conseguir beneficios valiéndose des sus servicios en tiempos de guerra.

Así, en 1842, se encargó de las obras de la fuente de la plaza, consistentes en renovar los arcabuces (tubos) de barro que conducían el agua desde el manantial a la fuente de los caños en la plaza, y cubrirlos con losas. Todo bajo la dirección del arquitecto de Calatayud Andrés Badesa.

En 1854 solicitaba de S.M. el empleo de guarda montado del Partido Judicial de Ateca, o del Partido de Calatayud, atendiendo a los servicios prestados. A este efecto don Ramón Garcés de Marcilla certificaba que “mostró buena conducta, dirigió la instrucción y formación de la antigua milicia y que contribuyó en la construcción del fuerte, que ha sido respetado por los enemigos de la Libertad, salvándose en él muchas familias y, sobretodo, la seguridad de los vecinos. Que antes de la construcción del Fuerte fue saqueada la casa del Ibarreta completamente por la facción de Cabrera por haberse hallado con sus tres hijos tiroteándose en Calatayud con dicha facción, habiendo fallecido su esposa por causa de estos atropellos… que habiendo sido uno de los primeros que dio el grito de libertad en este glorioso Alzamiento Nacional (Revolución de 1854) y nombrado por el Ayuntamiento y Junta de Gobierno para jefe de la tranquilidad con 30 nacionales antiguos cuyo cargo ha desempeñado con satisfacción”.

El día 6 de enero de1855 el Ayuntamiento le dio el empleo de encargado del mantenimiento del nuevo reloj de la torre, y de otro que se puso en el convento de capuchinos, con una retribución de 200 reales anuales y la exención de alojamiento de tropas a su hijo Vicente.

Por último, en 1859, fue comisionado para proceder a la enumeración de calles, plazas y edificios de acuerdo con la circular de 19/01/1859. No parece que llevara a cabo el encargo puesto que en 1861 fue comisionado don Ramón Garcés de Marcilla para el mismo cometido.

Pero no fueron solo estas las actividades que desarrolló ya que se vio arrastrado por la nueva corriente económica que en Ateca se puso de moda a mediados del siglo XIX: la explotación de minas.

Con cuatro socios más (Lorenzo Catalán, el presbítero Antonio Salazar, el coronel retirado Agustín Jayme y el maestro José Reta), todos residentes en Ateca, constituyeron el 1 de agosto de 1845 la sociedad minera La Amistad para la explotación de la mina San Antón (posiblemente de plata), sita en el cerro de los Agudos, del término municipal de Munébrega, que había sido denunciada por don Lorenzo Catalán en la Inspección de Minas de Tarragona.

En 1845 don Raimundo Erruz denunció la mina de antimonio de La Carrascosa, en el paraje del mismo nombre en el término de Ateca. El 10 de octubre se formó para su explotación la sociedad El Paseo formada por Lorenzo Catalán (presidente), Pedro Ibarreta, José Ibarreta y otros.

El 2 de mayo de 1845, Ignacio Gormedino, de Munébrega, denunció una mina de barita mezclada con diversos metales con el título de La Ascensión del Señor, sita en Valdesancho de aquel término. El 17 del mismo mes se formó la sociedad La Unión con los vecinos de Ateca Lorenzo Catalán (cirujano), Pedro Ibarreta (maestro de Primera Educación), Romualdo León (comerciante) y José Reta (maestro de Primera Educación), que hicieron contrato con la fundidora de Molina de Aragón para enajenarle el mineral, aunque dos años después sería cancelado por no dar los resultados previstos. En 1850 contaba la sociedad con 15 socios, siendo el presidente de su Junta Santiago Gil (Pedro Ibarreta era vocal) que aquél año firmaría un contrato de explotación de dos minas con Pedro Julián Contreras, de Murcia, en Representación de don Blas Requena, Mariscal de Campo de los Ejércitos Nacionales, residente en Cartagena, por el que cedían la explotación de dichas minas. El contrato era por cinco años prorrogables y durante ese tiempo la fundidora pagaba a la Sociedad La Unión ocho reales por quintal extraído.

El 22 de julio de 1846  entró a formar parte de la sociedad minera La Amistad que se creó para explotar una mina de carbón en Valdesejar (Soria). Lorenzo Catalán, Pascual Catalán y su hijo, Pedro Ibarreta y su hijo, Baltasar Lapeña y su hijo, Francisco Florén y su hijo, Vicente Florén y su hijo, todos de Ateca, formaron la sociedad llamada La Amistad para explotar una mina de carbón en Valdesejar (Soria).

(FUENTES: BLASCO SÁCHEZ, Jesús. Ateca durante la Primera Guerra Carlista. Cnstrucción del Fuerte. Semanario La Comarca de Calatayud nº 107 (26/09/1993); MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco. Ampliación del castillo de Ateca en época Carlista. IV Encuentro de Estudios Bilbilitanos, C.I.B. 1997; ÍDEM. Ateca entre 1800 y 1975. Institución “Fernando el Católico”, 2011.)

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