DON JOSÉ ANTONIO AGUILAR GRASSA


Publicado en el Semanario La Comarca el 3/10/2014

Hijo del comerciante de ultramarinos Eduardo Aguilar, de Ateca, y de Micaela Grassa, de Bilbao, nació José Antonio, el mayor de cuatro hermanos, en la casa familiar de la Cuesta de Capuchinos el 11 de noviembre de 1930 (hoy convertida en bloque de pisos) pasando a residir posteriormente a la casa de la calle Goya, número 10, en cuyos bajos tenían el negocio. Fueron su hermanos Concepción que casaría con el escritor y poeta bilbilitano don Pedro Montón Puerto, Santiago y Carmen que ingresaría en una orden religiosa.

Siendo muy pequeño ingresó interno en los Escolapios de Zaragoza para cursar los Estudios Primarios, obteniendo al final de los mismos Diploma Extraordinario. Al morir su padre prematuramente, fue llevado a Tudela con su abuela materna iniciando allí los estudios de Bachiller con los Jesuitas, pasando más tarde a continuarlos con los Maristas de Calatayud. Tras desempeñar su madre unos años el negocio familiar, se trasladó la familia a vivir a esta ciudad y pudo asistir al Instituto donde, además del título, obtuvo varios premios por sus dotes poéticas. En 1951 fue a Cataluña a ampliar estudios y en 1962 marchó a Chile donde fijó su residencia definitiva, sin abandonar su nacionalidad española, y donde ejerció como profesor de Matemáticas. De su padre heredó la afición a la bandurria (llegó a tocar en la rondalla de Ateca de muy joven) y de su abuelo materno el gusto por la Literatura. Ambas aficiones le hicieron imprescindible para animar cuantas reuniones de españoles se celebraban en su entorno. Colaboró con artículos en varios periódicos de Bilbao y escribió pequeñas obras de teatro para ser representadas en sus círculos. Jubilado de sus obligaciones profesionales, pudo venir por primera vez a España a visitar a sus familiares y amigos en 1999, volviendo a Chile a dedicarse de lleno a actividades culturales de toda índole.

En 1955 colaboró en el Programa de Fiestas con el siguiente soneto en verso alejandrino titulado A la Virgen de la Peana que le había sido galardonado en el Instituto:

     Beatitud divina de cuadro florentino,/Coronada de cielo en rico pedestal;/Arrancaré a mi lira arpegios de cristal/Para cantarte en verso alejandrino.

  

El ruiseñor te alegra con delicado trino…/La abeja te fabrica su más dulce panal…/El Jalón te dedica su breve madrigal,/Cuando besa tus plantas, cansado del camino.

  

Ateca es todo tuyo, su gozo…, su dolor;/Óyele compasiva, te pide bendiciones./Tus hijos, hoy te ofrecen sus flores y canciones

Adornando tu Peana de alegría y color./Mírales compasiva…, son nobles corazones/que arden como incensarios y te inundan de amor.

 

En 1956 volvió a colaborar con el artículo La torre de Ateca (Joya arqueológica y belleza arquitectónica) donde describía el primer cuerpo de la torre de Santa María dentro de un contexto histórico.

 

(FUENTE: BLASCO SÁNCHEZ, Jesús. Antología poética. Sin editar. Compilación de las mejores poesías publicadas en los progamas de fiestas de la Virgen de la Peana de Ateca durante la segunda mitad del siglo XX).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s