DON MIGUEL REY BONIVINI


Publicado en el Semanario La Comarca el 10 y 17 del 10 de 2014

Juan Miguel Rey Bonivini (en latín) o Bonvin (francés) Era hijo de Joaquín Rey ¿Barra? y de Ana Bonvin Tapparet. La etimología de su apellido es buen vino.

Nacido el 4 de febrero de 1767 en Lens, del cantón de Valais (Suiza) obispado de Sion fue soldado mercenario al servicio del rey de España.

Ingresó en el Regimiento de Suizos de Reding como cadete en 1784. Ascendió a subteniente en 1786 y lo era de Granaderos en 1790.

Los regimientos suizos estaban formados por soldados profesionales. Los componían dos batallones de cuatro compañías de infantería de 206 hombres y una compañía de granaderos de 112 hombres cada uno. El Estado Mayor lo integraban 21 oficiales y suboficiales por el primer batallón y 16 por el segundo. Hacían, pues, un total de 1.909 hombres por regimiento.

Estos regimientos llevaban el nombre del coronel que les mandaba. Uno de estos regimientos, el Rütiman (luego de Reding por su coronel Teodoro Reding), de la Suiza central, por una capitulación de España con el cantón Schwytz, se completó con hombres del cantón de Valais ingresando en él los hermanos Rey, Pedro y Miguel, miembros de una familia de armas al servicio de países extranjeros.

En septiembre de 1790 ascendió a Teniente y cinco años después lo era de granaderos, tras participar en la defensa del puente del Bidasoa en la guerra de los Pirineos contra Francia, donde sería herido, y participar como voluntario en dos partidas avanzadas.

En marzo de 1793 Francia había declarado la guerra a España (conocida como guerra de la Convención, del Rosellón o de los Pirineos). Hubo tres Frentes: el occidental (Guipuzcoa y Navarra), central (Aragón) y oriental (Cataluña). De los tres sólo el Catalán fue ofensivo llegando a conquistar parte del Rosellón. El occidental y el central tuvieron carácter meramente defensivo.

El 27 julio de 1794 el ejército galo intentó atravesar el Bidasoa cuyo puente fue defendido por don Miguel Rey al mando de 200 paisanos y 35 soldados logrando rechazar al enemigo, más numeroso. Sin embargo en 2 de agosto los franceses pudieron llegar a Fuenterravía y dos días después se rendía San Sebastián.

En agosto de 1800 siendo teniente, tenía previsto casarse con doña Micaela Cejador Jayme, de 16 años, hija de Agustín Cejador García y Joaquina Jayme Bonasa, nacida en Ateca el 26 de septiembre de 1784. Su hermano Pedro a mediados de agosto le otorgó permiso a falta de sus padres fallecidos en 1781 y 1789. Sin embargo, la madre de la futura esposa, viuda, no lo otorgaría hasta finales de septiembre con la cláusula de no ser efectivo hasta su ascenso a capitán.

Un hermano suyo, Pedro Rey, era capitán primero de la compañía Gillet del Regimiento 2º de Suizos de Reding. Casó en primeras nupcias (1784) con María Ana Guillet (hija de Jorge Gillet, capitán de una compañía del regimiento Reding) y en segundas (1796) con María Clara Preux, hija de notario Josef Ignacio Preux) Abatido por la muerte de un de sus hijas, Anié, falleció súbitamente tras 36 hora de agonía el 8 de septiembre de 1800. Don Miguel Rey se convirtió en tutor de los hijos de su hermano y liquidador de las cuentas de la compañía con Antoniete Proux, viuda de Gillet. Pedro Rey dejó tres hijas huérfanas: Niece, Elisabet y Héleèe.

Ascendido en octubre a capitán del 2º del Regimiento de Suizos a las órdenes de Teodoro Reding, en noviembre de 1800 solicitó desde Plasencia (Cáceres) a S.M. licencia para contraer matrimonio que, tras los informes favorables de la contrayente, le sería concedida desde San Lorenzo del Escorial el 3 de diciembre de 1800.

No sabemos la fecha ni el lugar que se celebró el matrimonio. Supuestamente sería a primeros de 1801, posiblemente en la parroquia de san Martín de Madrid a la que pertenecían.

Entre julio y agosto de 1801 estuvo en toda la campaña (18 días) de la breve guerra contra Portugal también llamada de las Naranjas por el ramo de naranjas que Godoy hizo llegar a la reina María Luisa cuando sitiaba la ciudad de Elvas, en el Alentejo portugués.

En 1807 fue comisionado en la persecución de contrabandistas.

En enero de 1808 era capitán 2º de la Compañía de Granaderos de su Regimiento y en octubre del mismo año sería nombrado capitán primero de fusileros.

Al estallar la guerra de la independencia participó en las decisivas batallas que culminaron con la victoria de Bailén. Así, estuvo en la acción y retirada de Córdoba y en los ataques de Villanueva de la Reina, de Mengíbar y en la batalla de Bailén obteniendo su Regimiento en esta última acción escudo de distinción.

El Ejército de Andalucía lo formaban 16 regimientos de infantería y 3 de caballería al mando del General Castaños.

Por su parte el coronel Reding, que se encontraba en Granada con su Regimiento de Suizos nº 3, comenzó el reclutamiento de otro ejército.

Los voluntarios que se alistaron (unos 17.000) formaban más de la mitad del ejercito de Andalucía.

A primeros de junio el general francés Pierre Dupont salió de Madrid hacia Andalucía con la intención de someterla y ayudar a la flota francesa que se encontraba en Cádiz. Pero los continuos ataques de los bandoleros que sufrió por el camino y el levantamiento en armas de algunas poblaciones como Valdepeñas a su paso, le decidieron a saquear Córdoba el 8 de junio donde las tropas destacadas, entre las que se encontraba la compañía de Miguel Rey, tuvieron que retirarse.

No obstante, enterado Dupont de que la flota francesa de Cádiz se había rendido y de que se estaba preparando un ejército, se replegó hacia Andújar donde estableció su cuartel General. El general Castaños decidió enfrentársele y preparó su estrategia de ataque. Reding debía entrarle por Mengíbar. Ante el acoso, Dupont se desplazó hacía el norte al encuentro de las tropas francesas que venían por Despeñaperros. Tras varios movimientos de tropas por ambas partes, el encuentro tuvo lugar a las puertas de Bailén donde Reding derrotaría a Dupont.

En octubre de 1808 fue destinado por la Junta de Granada (y después aprobado por la Suprema Central) como Comandante y Director del Colegio Militar de Cadetes recién creado en dicha ciudad.

El 21 de abril de 1809, como premio a sus servicios en dicho cometido, solicitó empleo y sueldo de teniente coronel con agregación al Regimiento 2º de Reding, y el 30 de diciembre solicitaba remuneración para sí y sus oficiales pero, dadas las circunstancias de la guerra, la concesión fue dejada para ocasión más oportuna que ya no se presentaría.

En agosto de 1811 se estaba llevando causa contra él por una supuesta conducta irregular con los alumnos del Colegio Militar cuando el 20 de enero de 1810 los Franceses entraron por Sierra Morena en Carmona (Sevilla). Don Miguel se defendió diciendo que no sabiendo qué hacer preguntó al Ministro de Guerra y al Inspector de Infantería. Quedó depurado puesto que un informe del Ministerio de la Guerra decía que para esa fecha ya estaba extinguido el Colegio por resolución de 12 de diciembre de 1809.

En 1814, a los 45 años de edad, siendo agregado al Depósito Militar de la Plaza de Cádiz, obtuvo el premio de disperso en Ateca con 600 reales de vellón al mes.

Eligió para su retiro el pueblo de su esposa, Micaela, con la que tuvo al menos tres hijos: Micaela (fallecida en 1805), una segunda hija a la que también pusieron Micaela (nacida en Málaga en 1807) y Juan Nepomuceno (nacido en Carmona en 1810).

Muerta su esposa el 7 de abril de 1815, casó dos años más tarde (2 de abril de 1817) con Ambrosia Terrer Valdemoros, de Ateca, hija de Antonio y Teresa. De este matrimonio nacieron al menos siete hijos Marcelino, Ana, Rosa, los gemelos Joaquín y Miguel, Celestina y José María, de los que seis fallecieron prematuramente.

En 1819 era Capitán y Caballero de la Real y Distinguida Orden de San Hermenegildo.

Restablecido el absolutismo de Fernando VII fue encarcelado por opiniones políticas quedando libre en virtud del mandato de fecha 13 de agosto de 1823 de Su Alteza Serenísima la Regencia del Reino por el que debían ponerse en libertad a todos los encarcelados por opiniones políticas. Fue su fiador Félix Lapeña.

Falleció diez años después, el 3 de noviembre de 1833, en Ateca, de un ataque de apoplejía recibiendo la absolución y extremaunción subcondicione. Fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Santa María.

(FUENTES: Archivos parroquial y municipal de Ateca; blog de Pascal Rey, de Suiza, a través de José María Ortega Allanegui).

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