DON PASCUAL GIL BONASA


Publicado en el Semanario La Comarca el 13/11/2015

Hijo de Pascual y Rosa, propietarios de la fábrica de papel blanco (aportada al matrimonio por Rosa que la había recibido de su madre, Isabel Gotor, viuda de Judas Tadeo Bonasa en 1816) que había en la acequia Piedra (balsas de arriba); del molino del Obispo (junto a la fábrica de arriba procedente de los bienes de la Mitra); y de la casa de la plaza de Los Templarios donde se instalaría el cuartel de la Guardia Civil en 1876.

Casó con Apolonia Bernal recibiendo como donación matrimonial la casa de la plaza de Los Templarios.

Fue cabo segundo de las Guardias Urbanas o Nacionales que se crearon en Ateca durante la primera guerra carlista para guardar el orden y vigilancia de la villa, y preservarla de posibles ataques de tropas facciosas o carlistas.

Con Manuel Azpeitia (Alcalde) y Ramón Garcés de Marcilla acudió a Zaragoza el 8 de mayo de 1856 al acto de inauguración por el General Espartero (Duque de la Victoria), en nombre de S. M. la Reina Isabel II, del inicio de las obras de F.C. Zaragoza-Madrid.

Tras la Revolución de 1868 que produjo el exilio de Isabel II, fue nombrado en 1969 Alcalde 2º de Ateca durante el Gobierno Provisional y destituido en enero del mismo año por el Gobernador junto con los diez concejales del Consistorio. Sería nuevamente nombrado concejal tomando posesión del cargo el 29 de enero de 1870  en cargándose con Pedro Pérez Urbía y Manuel Pérez García de Juicios de Faltas y Apenadas.

Además de la donación matrimonial recibida de sus padres heredó más tarde la fábrica de papel blanco. Esta fábrica la arrendaría en 1850 a Antonio Plá Aragosa, vecino de Ateca. En 1856 arrendó parte de la fábrica a Julián Caballé, rescindiendo el contrato al año siguiente. En 1857 la arrendó por tres años a Francisco Artigas y María Calvo. Finalmente, en mayo de 1866, formó sociedad para la fabricación de papel con José Torrens (fabricante de aguardiente), con la razón social Gil-Torrens.

El destino final de la fábrica fue el siguiente: en 1871 pasó el dominio útil de dicha fábrica a sus hijos Juan Manuel y Zacarías. Zacarías (padre de don Ricardo Gil Pérez. Ver La Comarca 7 y 15 de julio de 2015) pasaría sus derechos a su hermano mosén Pascual Gil y, en 1885, la vendieron ambos a Francisco Acero Bergés. El dominio directo de la fábrica había pasado en fecha desconocida a Fernando Urriés y Josefa Arús que lo habían vendido a Francisco Acero, por lo que éste quedó dueño absoluto de la fábrica.

En cuanto al molino harinero parece que lo rehicieron totalmente pues, en 1856, hizo consorcio con Manuel Sauco Júdez y María Giménez para hacer un molino harinero y una casa en San Martín junto a la fábrica de papel. Lindaba derecha entrando con acequia; izquierda con calle Bodeguillas, y por la espalda con balsas de la fábrica de papel, por que deducimos que se trata del antiguo molino de Obispo.

Don Pascual ponía el terreno, valorado en 10.000 reales, y don Manuel se comprometía a gastar en la obra otro tanto, siendo el resto de la obra a partes iguales. Comenzó a funcionar en agosto del mismo año. Lo explotaron por arrendamiento. Entre los arrendadores conocemos a Mariano González (1856) y Jerónimo Alejandre (1859), ambos de Moros, y José Germán (1862), de Aranda del Moncayo.

En 1862, don Pascual cedió o vendió su parte a su hijo Eusebio, al casarse con Ambrosia Pelegrín (de la que quedaría viudo al poco tiempo) quien, en 1865 arrendó su parte a Jerónimo Alejandre, de Moros. En 1880, compró a los herederos de Manuel Sauco por 3.000 reales la otra mitad, con lo que quedaría dueño absoluto del molino.

Propietario, también, del horno de pan cocer del barrio de San Martín, el 3 de mayo de 1866 lo vendía a Nicasio García y Timotea García Sanz por 1.600 escudos.  El horno  lo había adquirido en 1836 al Ayuntamiento Constitucional sin que mediase ningún documento con la obligación de pagar a los propios del lugar un canon de 600 reales que redimiría en virtud de las leyes de desamortización por 12.500 reales.

La casa de la plaza de los Templarios pasó a propiedad de su hijo Juan Manuel quien, en 1903, no estuvo dispuesto a hacer las obras necesarias para hacer un pabellón para el Jefe de Línea de la Guardia Civil y el Ayuntamiento buscó otro emplazamiento en la calle de Santa Bárbara, en una casa de Florentina Montón, viuda de Rudesindo Millán.

Don Pascual Gil Bonasa falleció el 16 de 9 de septiembre de 1883.

 

(FUENTES: BLASCO SÁNCHEZ, Jesús. Pasado y presente de la Muy Ilustre Villa de Ateca. ASPACAR, 2010; Archivos Municipal, Parroquial y de Protocolos).

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