DON FRANCISCO HUESO ROLLAND


Publicado en el Semanario La Comarca el 18/3/2016

Francisco Paulino Basilio Benito Hueso Rolland era hijo de Francisco Hueso de la Orden (propietario de la fábrica de chocolates Hueso) y de Ana Rolland Paret, de origen francés. Hermano de Fernando, José María (1881-¿?), Guillermo Federico (1882-1889) Guillermo (1890-1893), Aniceto (1885-1886), María de las Nieves (1892-1893) y Luis María (1897-1897). Nació, como sus hermanos, en la casa-palacio familiar del barrio de San Martín el 19 de junio de 1883. Casó en a parroquia de Quijas (Santander) el 12 de octubre de 1922 con la joven de 27 años. María Dolores Bidegaín Cabrero Oyarzabal, hija de Prudencio y Julia, de La Habana, de cuyo matrimonio nacieron Francisco y Julia.

En Ateca tenía su residencia en la casa-palacio de San Martín que había comprado su abuelo José María Hueso Domínguez y que su padre Francisco compró en 1909 las partes de sus hermanos para dejársela como morada.

De familia de diplomáticos por parte de su madre, optó por el mundo de la diplomacia que ejerció durante cuarenta años entre 1913 y 1953. A los 25 años, y viviendo todavía en Ateca en la casa-palacio familiar y ejerciendo de abogado, opositó a la carrera consular. En 1913 tuvo su primer destino en Tánger como vicecónsul, pasando luego por París, Hendaya, La Guaira, Roma y Pau. En 1939 fue nombrado cónsul de primera clase en Lyon. El 12 de abril de 1940 fue ascendido a Ministro Plenipotenciario de tercera clase y fue destinado a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid, donde permanecería hasta 1948. Ese mismo año fue destinado al Alto Comisionado de España en Marruecos, en Tetuán, donde permaneció hasta 1952, que solicitó su traslado a la sede Central del Ministerio de Madrid por razones de salud. Por entonces fue nombrado Jefe de la Sección de Política Cultural en el Mundo Árabe, de la Dirección General de Relaciones Culturales, jubilándose al año siguiente de la carrera diplomática.

Notable bibliófilo, fue autor del libro más citado sobre la historia de la encuadernación española, tema en el que adquirió gran renombre. Su obra más conocida es Exposición de encuadernaciones españolas, siglo XII al XIX, catálogo ilustrado de la exposición celebrada en 1934 en la Sociedad de Amigos del Arte, entidad de la que fue socio. El libro se encuentra en el catálogo de numerosas bibliotecas públicas y privadas de España y en las bibliotecas nacionales más importantes del mundo.

Hizo del libro y de la organización de exposiciones su segunda profesión, manteniendo una estrecha relación con los más relevantes profesionales de sector. Fue promotor y organizador de importantes exposiciones en el seno de la Sociedad Española de Amigos del Arte, de la que sería miembro de su Junta Directiva en 1932. En 1930 intervino en la organización del pabellón de España en las exposiciones de Amberes y Lieja. En 1931 fue enviado como delegado en la Exposición de Arte español celebrada en Tampa (Florida), actuación por la que fue condecorado. En 1935 promovió la Exposición del libro moderno artístico español en la Biblioteca Real de Estocolmo, organizada por la Sociedad Española de Amigos del Arte bajo el patronato del Ministerio de Estado. En 1936 cedió una obra para la Exposición de grabados y libros franceses del siglo XVIII. Organizada por el Instituto Francés en España. Fue uno de los organizadores de la Exposición de cordobanes y guadamecíes, promovida por la Sociedad Española de Amigos del Arte, aportando el diez por ciento de las obras expuestas. En 1954 también expuso algunas de las piezas de su colección en la exposición de encuadernaciones organizada por el embajador de Bélgica y la princesa de Ligne en la embajada de su país en Madrid.

En su biblioteca particular había libros de arte, viajes y geografía, historia de la encuadernación y del libro; pero, sobre todo, abundaban las encuadernaciones valiosas llegando a ser de las mejores de su época, no tanto por el número de libros, sino por el criterio y gusto con el que seleccionó sus compras para formar una colección. En la actualidad se conserva, prácticamente intacta, en poder de sus herederos.

Entre las distinciones recibidas contó con la Gran Cruz del Mérito Civil, Caballero de Isabel la Católica, Oficial de la Corona de Italia, Orden del Mérito Húngaro, Comendador de la Orden de Wasa (Suecia), y Orden de la Mehdauia.

Falleció el 18 de mayo de 1955.

 

(FUENTES: MASIN VALIÑAS, Germán. http://www.ralbiblioteca .es/francisco-hueso-rolland-; Archivo Parroquial de Ateca).

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