DON IGNACIO GARCHITORENA ABAD


Publicado en el Semanario La Comarca el 15/4/2016

De influyente familia de la Comunidad (su padre había sido componente de la Junta, creada en 1845, para representar a los cincuentas pueblos que componían la Comunidad de Aldeas de Calatayud con el fin de liquidar los bienes de la misma), don Ignacio Garchitorena Abad, hijo de Ignacio y Joaquina, nació en Aniñón. En 1862 casó con Micaela Gómez Abad, hija de Evaristo, de Ateca, y Micaela, de Cervera de la Cañada. Era, pues, yerno del adinerado industrial Evaristo Gómez Félez (ver La Comarca de 15/01/16), emparentado con las familias más fuertes de Ateca.

Republicano, partícipe a finales del siglo XIX de las tertulias de amigos con ideas afines. Fue Diputado provincial en 1895 y Alcalde de Ateca en 1910 y 1911, al menos.

En 1889 el proletariado atecano tenía los ánimos bastante encrespados por culpa del pago de los impuestos que gravaban los artículos de primera necesidad, y la sombra de una alteración del orden público amenazaba a la población. Su petición de un impuesto menos gravoso que lo sustituyera no fue aprobada por el Ayuntamiento que no podía atender el cupo del Tesoro. El pueblo se manifestó en la plaza reivindicando su demanda mientras que en el salón de actos se celebraba un pleno abierto en el que don Ignacio Garchitorena pedía una fórmula que defendiera los intereses de los contribuyentes y del Ayuntamiento para evitar un conflicto inminente entre ambos por causa del pago de los dichos impuestos. Se propuso que comerciantes e industriales pagaran un 10 % de recargo en el impuesto y lo que faltara lo pusiera el Ayuntamiento. De esta forma la clase más necesitada no saldría perjudicada y se evitarían los conflictos que se avecinaban. Finalmente se llegó a la fórmula de que los comerciantes e industriales pagarían el recargo del 10% y el Ayuntamiento abonaría el resto con sus propios recursos fórmula que sería aceptada por todas las partes apaciguándose los ánimos.

Pero este arreglo no fue definitivo. Una década más tarde se reavivó el fuego por los mismos motivos y por la falta de equidad en el reparto. A mediados del año 1900 se pusieron por las calles pasquines amenazadores y el pueblo llano se amotinó. Jornaleros y agricultores se armaron y tomaron las salidas del pueblo, cerraron las tiendas e irrumpieron en la Administración de Consumos, en la casa de los recaudadores y en el Ayuntamiento para apropiarse de los pagarés de los deudores.

Fue necesario que interviniera un piquete de la Guardia Civil para poner paz pero la Benemérita fue insultada y amenazada. La casa del depositario fue apedreada y se exigió a las personas influyentes una solución al problema. Pese a que se suprimió la Administración de Consumos, algunas de las personas más representativas del pueblo, como el Diputado Ignacio Garchitorena y el Industrial Mariano Montón, no se vieron libres de la ira de algunos vecinos que les destrozaron 1.000 y 3.000 cepas respectivamente de sus viñedos.

Siempre al servicio de la localidad, don Ignacio formó parte de la comitiva que salió a la estación a recibir al gobernador civil y al obispo de Tarazona que, desde Zaragoza, venían a comprobar los desperfectos ocasionados por las avenidas de los ríos Jalón y Manubles del día 23 de septiembre de 1895.

Como diputado provincial, en 1898 acompañó a los tenientes de alcalde Filomeno Acero y Luis Félez para pactar con la Diputación el pago en plazos de la cantidad del Contingente Provincial que se le adeudaba.

Como hombre de negocios fue miembro de la sociedad creada en 1906 para la promoción y explotación del teatro Liceo Atecano.

Fue distinguido como socio de honor de la Agrupación Recreativa Laza. Por iniciativa del doctor en medicina Andrés Hueso Júdez se creó, en 1908, dicha agrupación con el objetivo de impulsar a la sociedad celebrando animados festivales. El propio Hueso fue su presidente; el procurador Francisco Ortega (autor de la Breve reseña histórica de la villa de Ateca. 1934) sería el vicepresidente; de tesorero se nombró al fabricante Ramón Monreal; para contador fue designado el joven Enrique Bendicho (el que fuera primer alcalde de Ateca de la Segunda República), y como secretario el comerciante Domiciano Pérez.

Como Alcalde, presidió la novillada que organizó y protagonizó Joaquín Calero Berdejo, Calerito, el día 6 de febrero de 1910, en la reinauguración de la plaza. Los tres astados de Federico Gómez los despachó Calerito en sendas estocadas cortando dos orejas.

Hijo suyo fue don Evaristo Garchitorena Gómez, nacido también en Aniñón y uno de los mayores contribuyentes de rústica en Ateca.

(FUENTES UTILIZADAS: MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco. Ateca entre 1800 y 1975. Institución “Fernando el Católico”, 2011; Archivo Municipal de Ateca).

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