DIRECTORES DE LA BANDA DE MÚSICA “SANTA CECILIA”


Publicado en el Semanario La Comarca el 3/6/2016

DON JOSÉ MARÍA VILAR SANCHÍS. A finales de 1927, siendo director de la banda de la villa don Manuel Lechuza y estando esta agrupación amenizando las fiestas de la Virgen del Rosario en Algar de Mesa (Guadalajara), se produjo una escisión en el seno de la misma que dio lugar al nacimiento de la banda de música Santa Cecilia creada independiente del Ayuntamiento.

De esta nueva formación musical, que marcharía en paralelo con la banda patrocinada por el Ayuntamiento hasta la Guerra Civil, se hizo cargo don José María Vilar Sanchos, “El Che”, comerciante de origen valenciano instalado en Ateca.

 Natural de Manises, había instalado una tienda de loza en la plaza del Mesón y, al poco, casó con doña Elvira Lozano Sánchez de cuyo matrimonio nacerían Luis y José María que se iniciarían como músicos con su padre. Aunque la familia marchó de Ateca, Luis y José María no rompieron sus lazos con la villa, pues aquí dejaron una tía a quien visitaban con frecuencia, incluso José María llegó a residir en Ateca al ingresar como administrativo en la empresa de Chocolates Hueso en su renovación de 1956.

 

DON PEDRO ECHEVARRÍA BRAVO. En el mismo año de 1927 recaería la dirección de Santa Cecilia en don Luis Aguilar, músico de la misma, y de quien por gran contribución a la música local haremos una reseña aparte. Al finalizar el año, don Luis hubo de marchar a prestar el servicio militar y durante ese período le sustituyó don Pedro Echevarría Bravo.

Don Pedro Echevarría había nacido en Villamanzo (Burgos) el 12 de junio de 1905. Estudió solfeo y piano, armonía y composición, compaginando sus estudios de música con los de Humanidades y Filosofía y Letras. Su primer destino como director de banda de música fue Ateca, haciéndose cargo de la banda Santa Cecilia en 1928. Según información de Ángel Sabroso Labrador, en realidad vino destinado como organista de la parroquia de Santa María donde, además de dar clases de piano, dirigió Santa Cecilia durante el período de ausencia del director don Luis Aguilar.

Durante su corta estancia en Ateca compuso, o arregló, “Novena de Pentecostés en Honor a la Virgen de la Peana”, “Salve a dos voces”, y un “Tantum ergo Sacramentum”. De música profana compuso el tango “Boga, boga, Marinela”.

En 1929 fue nombrado director de la banda de Daroca donde, además, fue organista de la colegiata. En 1932 marchó de director de la banda de San Martín del Rey Aurelio (Asturias), compuesta exclusivamente por mineros. En mayo del año siguiente se hizo cargo de la banda del pueblo astur de Sotrondio que elevó a una de las mejores de aquella región y donde escribiría su obra Historia de un compañero y colaboraría con varios artículos en diversos periódicos.

En mayo de 1935 fue destinado a Tomelloso (Ciudad Real), sin duda el destino más largo pues allí permaneció 18 años involucrándose de lleno en la actividad cultural de la ciudad después de la guerra como Delegado de Cultura y Arte de la Obra Sindical “Educación y Descanso”. De su labor en Tomelloso da testimonio el homenaje póstumo que le dedicó la ciudad el año 2000 al poner su nombre a una de sus calles.

En mayo de 1953 tomaba posesión del cargo de director de la Banda Provincial de Música de La Coruña y dos años después, en abril de 1955, hacía su presentación en Santiago de Compostela, como director de su banda, con un aplaudido concierto. Durante los diez años que estuvo en Santiago dio en la ciudad y alrededores infinidad de conciertos y conferencias sobre temas musicales, y también se dedicó a la investigación. En octubre de 1965 le fue concedida excedencia y marchó a Madrid donde se convirtió en un gran musicólogo.

Posteriormente fue director del Conservatorio Superior de Madrid y más tarde nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes, destacando como gran conferenciante musical.

Director, compositor y escritor dejó para la historia las siguientes obras, además de las antes citadas: de literatura musical: “Memorias de un compañero” y “Tratado moderno teórico musical”; de literatura política; además dio infinidad de conferencias y escribió artículos sobre la música y de carácter patriótico. De música religiosa compuso las siguientes obras: “Salve Regina”, “Miserere”, “Te Deum laudamus”, “Benedicta tu”, “Plegaria a la Virgen” y “La Virgen de Aránzazu”. En 1 de junio de 1941 presentó en el Ministerio de Educación y Ciencia un Proyecto titulado “La asignatura de Música en los Centros Docentes de España” muy elogiado por ilustres musicólogos que la conocieron. Aunque sus obras más destacadas y por las que fue premiado: “Cancionero Musical Manchego” (1951) y “Cancionero de los peregrinos de Santiag”o (1965).

Obtuvo becas para estudios de investigación y, en 1951, fue nombrado Académico de la Real Academia de Bellas Artes de san Francisco.

Falleció en Madrid el 22 de diciembre de 1990.

 

(FUENTES: CAMPOS INOGÉS, José y BLASCO SÁNCHEZ, Jesús. Bandas de Música de Ateca. Primer Centenario. 2005; Wikipedia)

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