BENEFACTORES


Publicado en el Semanario La Comarca el 2 y 7/10/2016

DON ALONSO DE CIRIA. Casado con doña Ana de Aniñón. Falleció en 1571 expresando en su testamento su deseo de que se dieran 4.000 sueldos (el jornal de la época andaba por los 2 sueldos) a los Jurados y Concejo de Ateca y de “ellos se carguen 200 sueldos por manos de los Jurados y Vicario 50 sueldos y se den a los prebostes y mayordomos de la cofradía del Nombre de Jesús, instituida en dicho lugar, para que cada año los distribuyan entre los pobres vergonzantes y necesitados del lugar; y los otros 150 se den al vicario y jurados, y de ellos setenta y cinco en la fiesta de Navidad se amase pan y se distribuya entre pobres y personas necesitadas y los otros 75 para comprar paño y ropas para hacer vestidos y se den a los pobres necesitados o se den para casar doncellas huérfanas u otras obras pías”. Al año siguiente, su viuda, como heredera universal de los bienes de su marido pretendió cumplir esta cláusula de su testamento, y como los Jurados no quisieran hacerse cargo de este mandato ni de los dineros, doña Ana los dejó en poder del Vicario y de don Miguel de Ciria Beteta, nieto de don Alonso.

MOSÉN PEDRO MARCO. Presbítero y beneficiado de la Iglesia de Santa María. Benefactor de la Cofradía del Santísimo Nombre de Jesús. En 1596 compró unas casas que donó a la Hermandad del Santísimo Nombre de Jesús para la fundación de un hospital. Además dejó en su testamento que después de cumplidas todas sus voluntades se vendiera lo sobrante y se diera al dicho hospital. Para ello nombró ejecutores al labrador Sebastián Minguijón y al boticario de Bubierca Jerónimo Ruiz. También dejó a la cofradía de los pobres de Jesús 400 sueldos de renta cada un año. Con anterioridad había dado un total de 6.000 sueldos censales.

Además instituyó varias fundaciones e hizo numerosas obras pías. Entre ellas se cuentan: una capellanía fundada el 21 de enero de 1589 a la que le haría una dotación de limosna el 12 de abril de 1592; la fundación en 1602 de cuatro misas semanales en la ermita de San Martín (antigua iglesia del barrio de San Martín situada en la esquina de la plaza Los Templarios con la calle La Serrada); la fundación de la celebración de seis misas rezadas en cada semana y con toque de órgano, para la que se nombró capellán a mosén Pedro de Alvarado; una capellanía para un organista de 100 escudos de renta; dio 50 escudos de renta en cada un año para casar huérfanas; hizo un paño de terciopelo verde con una custodia en medio para empaliar el altar mayor; dotó en la iglesia todas las festividades de la Santísima Virgen Nuestra Señora (exceptuada la de las Nieves), las de los Apóstoles y Evangelistas, la de San Juan Bautista, la de Navidad y doce aniversarios sencillos; compró casas a seis pobres; dio limosnas al hospital de Zaragoza y a los niños desamparados; y casó muchos huérfanos.

Murió el 12 de julio de 1605 habiendo hecho testamento en poder del notario de Ateca Miguel Garcés.

De todas sus obras benéficas no cabe duda que la más importante fue la que hizo posible la fundación del hospital llamado Hospital de Jesús cuya labor caritativa perduró hasta la segunda mitad del siglo XX. En la década de 1980 los beneficios del legado se unieron con las fundaciones de don Félix Santaliestra y don Ramón Garcés de Marcilla para ayudar al sostenimiento de la Residencia de la Tercera Edad que se estableció en el rehabilitado edificio del dicho hospital y que estuvo funcionando durante tres décadas.

DON MARTÍN TERRER. Obispo de Tarazona al menos desde 1615. En 1621 recurrió a él el Capítulo Eclesiástico de Ateca para impedir que los frailes Mínimos de la Victoria establecieran convento en esta localidad. Dejó un legado para vestir pobres del lugar.

MOSÉN SILVESTRE TERRER. Presbítero y Beneficiado de la iglesia de santa María a principios del siglo XVII. El 23 de enero asistió al Capítulo que otorgó en documento público consentimiento para que los Padres Capuchinos pudiera fundar convento. Dio en 1624 a dichos frailes para la edificación de su convento cien sueldos.

Falleció el 1 de enero de 1653. Dejó 600 misas rezadas por su alma, 3 votivas y 3 aniversarios. Fundó un legado pasa casar parientas suyas y otro para vestir pobres. Dejó 50 escudos para el hospital de Gracia de Zaragoza y 30 para el de Jesús de Ateca.

MOSÉN ANTONIO GARCÍA. Creó una fundación por la cual el día de la Ascensión del Señor se distribuían entre los pobres 11 sueldos. En 1800 era encargado de pagarlos Vicente García, de Zaragoza. Esta fundación debió pasar sobre estas fechas al Hospicio y Casa de Expósitos creado en Calatayud.

DON EUGENIO LOZANO. Fundó un legado para distribuir entre los pobres en la puerta de la iglesia el día 8 de septiembre, en dinero y pan, 5 libras y cuatro medias de trigo. En 1800 eran encargados de pagarlos sus herederos. También esta fundación debió pasar sobre estas fechas al Hospicio y Casa de Expósitos de Calatayud.

DON RAMÓN GARCÉS DE MARCILLA. En 1931, poco antes de morir, y mediante una carta autógrafa dejó al municipio de Ateca los bienes que poseía en Morata de Jiloca con la obligación de entregar cada año en Navidad 100 pesetas a los pobres de la localidad. Los intereses o rentas que produjeran estos bienes era deseo del donante que estuvieran a disposición del médico del pueblo para ayudar con alimentos, y no de otra manera, a los enfermos de la Beneficencia Municipal. Si los fondos lo permitían, consentía que se pagara el viaje a Zaragoza o Madrid, y cinco pesetas más, al enfermo que precisara ser operado con esperanzas de éxito. En la misma sesión que se leyó la carta se aceptó la donación, se acordó poner el nombre de D. Ramón Garcés de Marcilla a la plaza donde estaba la casa de su familia y colocar un retrato del donante en la “Galería de Atecanos Ilustres” del Salón de Actos del Ayuntamiento creada por el primer Ayuntamiento de la 2ª República. Tres años más tarde, en julio de 1934 se acordaría dedicarle también la calle de Santa Bárbara. El descubrimiento de ambas placas se haría el día 9 de septiembre de 1934.

DON FÉLIX SANTALIESTRA ESTEBAN. Hijo de Manuel, de Naval (Huesca), y de Antonia, de Bordalba (Zaragoza). Corresponsal del Banco Español de Crédito, oficina de Calatayud. Vivió indigentemente a pesar de suponérsele sustanciosos ingresos. Vivía en la calle Real nº 14 (en la casa de la peluquería Bartolomé) donde sus padres habían tenido comercio de alimentación. Allí falleció soltero el 13 de diciembre de 1942 a los 61 años de edad. Poco antes de fallecer, dictó sus últimas voluntades al párroco mosén José Muñoz. En sus últimos días recibió muchas visitas caritativas a las que legó parte de su fortuna. Siguiendo sus instrucciones encontraron emparedada una caja conteniendo 12 ó 13 kilos de oro (la Guardia Civil lo llevó a pesar a la tienda alimentación de don Pedro Monge Escolano) que, según manifestó, lo había escondido mientras pasaba bajo su casa la procesión de la Virgen de la Peana. También tenía valores en Bolsa con los que se constituyó la Fundación Santaliestra. Sus restos descansan en el nicho nº 41 (edificio Sur) del cementerio municipal de Ateca. En la lápida reza: “Dejó su fortuna a los pobres de la Villa”.

(FUENTES: Archivos Municipal, Parroquial y de Protocolos; información de Angel Monge sobre F. Santaliestra)

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