OFICIALES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA


Publicado en el Semanario La Comarca el 28/10/16

DON MIGUEL REY BONIVINI (Lens, en Suiza, 1767-Ateca, 1833), era capitán del 2º Regimiento de Suizos cuando estalló la guerra de la independencia participando en las decisivas batallas que culminaron con la victoria de Bailén, obteniendo su regimiento en esta última acción escudo de distinción. En octubre de 1808 fue destinado por la Junta de Granada (y después aprobado por la Suprema Central) como Comandante y Director del Colegio Militar de Cadetes recién creado en dicha ciudad.

En 1814, a los 45 años de edad, siendo agregado al Depósito Militar de la Plaza de Cádiz, obtuvo el premio de disperso con 600 reales de vellón al mes. Eligió para su retiro el pueblo de su esposa, Micaela Cejador Jayme (Ateca, 1784-Ateca,1815). Muerta su esposa casaría dos años más tarde con Ambrosia Terrer Valdemoros, también de Ateca. (Amplia información en La Comarca, del 10 y 17 de octubre de 1814).

DON JOAQUÍN GARCÉS DE MARCILLA Y VILANOVA. Hijo de Miguel Garcés de Marcilla y Muñoz de Pamplona, natural de Ateca, y de María Francisca Villanova y Ximénez de Embrún, natural de Mallén, fue bautizado en Ateca el 25 de julio de 1754. Casó por poderes con doña María Pilar Godino en 1781 a cuyo mayorazgo pertenecía el mesón viejo que el Concejo tenía arrendado en la calle Real antes de construir en 1791 el de Propios.

En 1770 ingresó como caballero cadete en el Regimiento de Caballería de Dragones de Sagunto. Obtenido el grado de alférez permaneció durante seis meses en el bloqueo de Gibraltar y en 1777 ascendió a teniente con destino al Regimiento de Dragones del Rey. Ese mismo año solicitó la licencia absoluta por fallecimiento de su padre, sin duda para atender la educación de sus siete hermanos menores y administrar la hacienda familiar poseedora de propiedades en Ateca, Cervera, Calatayud y Morata de Jiloca.

Al estallar la Guerra de la Independencia tomó las armas con 54 años de edad. El 1 de julio, el Barón de Warsage lo nombró Comandante del Tercio de Paisanos, Batallón Ligero, que se formó en Calatayud con el grado de Teniente Coronel al que, tras organizarlo e instruirlo, marchó a defender Zaragoza en el primer sitio, y luego a Borja y Tudela. Hecho prisionero por los franceses a la rendición de la ciudad el 20 de febrero de 1809, logró fugarse en Pamplona nueve días después. Durante el segundo sitio de la capital aragonesa guarneció el reducto del Pilar que defendió durante 25 días. Cuando Palafox dio orden de abandonar el reducto se retiró a la Torre del Pino que tras repeler varios ataques y sufrir cuantiosas pérdidas de vidas humanas, pasó a defender el convento del Carmen.

Terminó la guerra con el grado de coronel y solicitó el retiro y la comandancia militar de Calatayud sin sueldo, donde encontraría sus casas y haciendas saqueadas y las rentas de las propiedades arrendadas a los afrancesados sin cobrar.

DON SANTIAGO JAYME BONASA. Hijo de don Juan Jayme, Barón de Llumes, y de doña Vicenta Bonasa. Casado con Teresa Estévez de cuyo matrimonio nacieron Federico y Eusebia.

Comandante de Húsares Francos de Soria, se retiró con el grado de Teniente Coronel con uso de uniforme y goce de fuero militar. Desde 1803 pasó a la situación de retiro disperso con los mismos derechos. En 1802 debía estar en Madrid pues allí nació su hijo Federico y, en 1809, su hija Eusebia nacería en Megina (Guadalajara).

Fue alcalde de Ateca durante el último periodo del Trienio Liberal (1821-1823). Una división volante realista invadió el pueblo una noche del mes de enero de 1823 le exigió 4.000 reales de vellón que tuvo que dar de su propio caudal. Cuando cesó como alcalde el 14 de mayo de 1823 y repuestos los realistas al poder, fue preso en las cárceles del lugar por opiniones políticas. Salió de prisión en virtud del mandato de Su Alteza Serenísima la Regencia del Reino de 13 de agosto de 1823 por el que debían poner en libertad a todos los encarcelados por opiniones políticas. Fue su fiador Juan Francisco Xavier Pérez.

También se le abrió un expediente de depuración que se resolvió favorablemente en 1825. Concluido éste, reclamó al Ayuntamiento 14.480 reales y 7 maravedíes de vellón de lo entregado de su caudal a las exigencias de las tropas y gobierno extinguido. El Ayuntamiento le reconoció la deuda y ordenó un reparto entre el vecindario. En octubre de 1826 no había cobrado y recurrió ante el Ayuntamiento que le contestó “que cogiera los libros de 1823 y cobrara a los deudores y se resarciera”. Ante esta despectiva respuesta recurrió al Sr. Intendente General del Reino y Ejército de Aragón reclamando la deuda que los sucesivos Ayuntamientos no le abonaban y el 11 de junio de 1829 recibió el Consistorio una providencia para que le pagaran lo adeudado.

En 1828 ejercía en Ateca como Comandante Español de los refugiados portugueses. Como en esa fecha hubiera soldados portugueses en la localidad, el Ayuntamiento se vio obligado a tomar medidas para evitar su deserción y le ofició a don Santiago Jayme, como Comandante de los mismos, para que se las hiciera saber hiciera saber.

Heredó de su padre la fábrica de aguardiente y jabón que tenía a principios del siglo XIX frente a la iglesia de San Francisco.

DON JOSÉ JAYME. Subteniente del Regimiento de Infantería de Fernando VII, obtuvo en 1818 retiro de disperso con el grado de teniente

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